lunes, marzo 05, 2007

Case study: la adaptación al cambio.

En estos tiempos en los que las identidades, los valores humanos y sociales, las actitudes y las formas de relacionarse con el entorno no encuentran más lugar que las banderas, la rebeldía contrapuesta o la personificación de los males propios en personas ajenas, resulta francamente estimulante ver como aún existe quien sigue creyendo en la condición humana y promueve la felicidad entendida como una actitud propia y personal alejada de enfrentamientos y culpabilizaciones.

Recibo (ayer) un mensaje de un amigo en cuyo texto leo:
Queridos amigos, amigas:
No nos es desconocido el desierto...
Nos es poco conocido el Tabor.
Te animo a que esta semana sea una semana de descubrimientos.
Tú eres tu principal desconocido
precisamente porque crees que en ti ya no hay tierras vírgenes,
que todos son caminos pisados...
No lo creas; te desafío a hacer un gran descubrimiento, el tuyo
De eso quieren tratar estos buenos días...
Desde hace unos días, vengo recibiendo diaria y puntualmente un "Buenos días" en forma de newsletter de alguien a quien conocí hace cinco años. Concretamente, la persona que se encargó de dar testimonio de mi boda ante Dios... es decir, un religioso. Un religioso state-of-the-art, que dirían los americanos. Sorprendente, ¿no?. Aunque no debería serlo; el hecho de que Moisés recibiera unas tablas de piedra con unas inscripciones hace 4.000 años no obliga a su uso si eres un profesional de propagar la palabra del Señor.

Eso es lo mejor del caso: mi amigo aprovecha la capacidad de distribución, alcance y proximidad que ofrece Internet. ¿No es fantástico?. Si a San Pedro le hubieran proporcionado las herramientas actuales, no hubiera sido tan difícil propagar el mensaje. Un mensaje, por otro lado, que por manoseado es posible que nos haya llegado algo distorsionado. Amén (y nunca mejor dicho) de lo que se hubiera ahorrado en costes de producción de para su difusión: iglesias, catedrales, libros, viajes...

Un muy buen ejemplo de cómo el estar atento a la evolución de tu ecosistema y la consecuente adaptación al cambio es imprescindible en cualquier disciplina -incluso aquellas consideradas demodé- si quieres sobrevivir en tu profesión y destacar en tu empresa. Qué gran ejemplo para muchas compañías (y personas) españolas carentes de toda capacidad de adaptación y autocrítica cuando alguien les propone, por ejemplo, un plan de comunicación que contemple una partida importante dedicada a Internet.

Señor, Señor.

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viernes, marzo 02, 2007

Empresa, sociedad y dos huevos duros

En "Una noche en la ópera" una de las grandes películas de los Hermanos Marx, se produce el siguiente dialogo (en V.O., que siempre se presta a menos confusiones):

Otis B. Driftwood: Do they allow tipping on the boat?
Steward: Yes, sir.
Otis B. Driftwood: Have you got two fives?
Steward: Yes, sir!
Otis B. Driftwood: Well, then you won't need the ten cents I was gonna give you.
Eso sería, más o menos, el resumen de la actual relación entre las empresas y sus empleados a tenor de lo que concluyeron sus señorías tras la introducción del tema en el debate por parte de Joaquín Almunia (aquel hombre que experimentó en propias carnes lo mala que es la democracia interna en los partidos), comisario de economía de la Unión Europea, en una de las reuniones del Consejo de Ministros.

Concluye la U.E., ese ente de difícil clasificación y peor albergue sentimental, que "aprecia riesgo de que aumente la brecha entre salarios y beneficios". Caramba. Tantos años considerando que la moderación salarial era la panacea de la estabilidad económica y ahora va a resultar que es peor el desequilibrio en la distribución de la riqueza que el hecho de que los mortales de grado medio compren más o menos coches de semi-lujo. A los que utilizamos las matemáticas avanzadas para llegar a final de mes ya algo sospechábamos pero, claro, nosotros no entendemos de eso.

Hombre, no está mal la reflexión. Más vale tarde que nunca, pero tengo la terrible sospecha de que caerá en saco roto. Por lo menos hasta que haya una auténtica concienciación social y se redefina el papel de las empresas en la sociedad y cual ha de ser su auténtica relación con ésta. O mejor dicho, hasta que se reeduque la propia sociedad para saber como han de establecerse los parámetros que regulen esa relación.

En Wikipedia podemos encontrar una definición muy bonita de cómo debería ser esa relación entre empresa y sociedad. Entre otras cosas dice:
La empresa, además de ser una célula económica, es una célula social. Está formada por hombres y para hombres. Está insertada en la sociedad a la que sirve y no puede permanecer ajena a ella. La sociedad le proporciona la paz y el orden garantizados por la ley y el poder público; la fuerza de trabajo y el mercado de consumidores; la educación de sus obreros, técnicos y directivos; los medios de comunicación y la llamada infraestructura económica. La empresa recibe mucho de la sociedad y existe entre ambas una interdependencia inevitable. Por eso no puede decirse que las finalidades económicas de la empresa estén por encima de sus finalidades sociales. Ambas están también indisolublemente ligadas entre sí y se debe tratar de alcanzar unas, sin detrimento o aplazamiento de las otras.
Aunque es una definición como muy romántica, muy "de Internet", no deja de ser un enfoque que debería invitar a la reflexión.

Y para acabar de arreglarlo, hoy leo que "Las empresas del Ibex ganan un 31,2% más en su cuarto ejercicio récord".

Aunque no estaría de más, algún día, mirar hacia los sindicatos, quienes deberían reponer las pilas de sus relojes anclados en el diecinueve.

Nota: lo de los huevos duros del título, no hace referencia al valor ni a la tozudez medidos en términos genitales. Es una mención literal del proteico alimento y un guiño a la misma película mencionada en el primer párrafo... aunque no deja de tener cierta intención su uso, lo reconozco.

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