Empresa, sociedad y dos huevos duros
En "Una noche en la ópera" una de las grandes películas de los Hermanos Marx, se produce el siguiente dialogo (en V.O., que siempre se presta a menos confusiones):
Otis B. Driftwood: Do they allow tipping on the boat?Eso sería, más o menos, el resumen de la actual relación entre las empresas y sus empleados a tenor de lo que concluyeron sus señorías tras la introducción del tema en el debate por parte de Joaquín Almunia (aquel hombre que experimentó en propias carnes lo mala que es la democracia interna en los partidos), comisario de economía de la Unión Europea, en una de las reuniones del Consejo de Ministros.
Steward: Yes, sir.
Otis B. Driftwood: Have you got two fives?
Steward: Yes, sir!
Otis B. Driftwood: Well, then you won't need the ten cents I was gonna give you.
Concluye la U.E., ese ente de difícil clasificación y peor albergue sentimental, que "aprecia riesgo de que aumente la brecha entre salarios y beneficios". Caramba. Tantos años considerando que la moderación salarial era la panacea de la estabilidad económica y ahora va a resultar que es peor el desequilibrio en la distribución de la riqueza que el hecho de que los mortales de grado medio compren más o menos coches de semi-lujo. A los que utilizamos las matemáticas avanzadas para llegar a final de mes ya algo sospechábamos pero, claro, nosotros no entendemos de eso.
Hombre, no está mal la reflexión. Más vale tarde que nunca, pero tengo la terrible sospecha de que caerá en saco roto. Por lo menos hasta que haya una auténtica concienciación social y se redefina el papel de las empresas en la sociedad y cual ha de ser su auténtica relación con ésta. O mejor dicho, hasta que se reeduque la propia sociedad para saber como han de establecerse los parámetros que regulen esa relación.
En Wikipedia podemos encontrar una definición muy bonita de cómo debería ser esa relación entre empresa y sociedad. Entre otras cosas dice:
La empresa, además de ser una célula económica, es una célula social. Está formada por hombres y para hombres. Está insertada en la sociedad a la que sirve y no puede permanecer ajena a ella. La sociedad le proporciona la paz y el orden garantizados por la ley y el poder público; la fuerza de trabajo y el mercado de consumidores; la educación de sus obreros, técnicos y directivos; los medios de comunicación y la llamada infraestructura económica. La empresa recibe mucho de la sociedad y existe entre ambas una interdependencia inevitable. Por eso no puede decirse que las finalidades económicas de la empresa estén por encima de sus finalidades sociales. Ambas están también indisolublemente ligadas entre sí y se debe tratar de alcanzar unas, sin detrimento o aplazamiento de las otras.Aunque es una definición como muy romántica, muy "de Internet", no deja de ser un enfoque que debería invitar a la reflexión.
Y para acabar de arreglarlo, hoy leo que "Las empresas del Ibex ganan un 31,2% más en su cuarto ejercicio récord".
Aunque no estaría de más, algún día, mirar hacia los sindicatos, quienes deberían reponer las pilas de sus relojes anclados en el diecinueve.
Nota: lo de los huevos duros del título, no hace referencia al valor ni a la tozudez medidos en términos genitales. Es una mención literal del proteico alimento y un guiño a la misma película mencionada en el primer párrafo... aunque no deja de tener cierta intención su uso, lo reconozco.

0 Comentarios:
Publicar un comentario
<< Inicio