miércoles, octubre 24, 2007

¡Vamos a por nueces! Pero antes, ¡agitemos el árbol!

Se dice que el hambre agudiza el ingenio y, aunque no es precisamente hambre lo que pasa este sector, el miedo a ver caer los beneficios o, mejor dicho, el miedo a perder la abusiva situación de poder en la que se encontraban, les ha agudizado suficientemente el ingenio (que no el ingenuo) como para generar esta brillante noticia:

El lobby inmobiliario augura una subida de vivienda en 2 años por falta de suelo

Lo leo en Invertia, aunque está disponible en casi todos los medios. De ahí lo de calificarla como brillante, ¿hay algo que venda más que el miedo? Encarecimiento de la vivienda, pérdida de empleo...

Estoy convencido de que es un estudio absolutamente falso y que no se aguanta por ningún lado. No pueden subir los precios de la forma tan alarmante que señalan porque, aunque realmente no haya suelo edificable (de lo que no tengo ni idea, pero sospecho que también ahí exageran un poquito) lo que es seguro que no hay es demanda de pisos a los precios a los que están. Ni hay usuarios capaces de pagar esos precios, ni entidades bancarias que quieran enmarronarse en conceder préstamos con el nivel de riesgo que tendrían que asumir.

Tengo la impresión de que no es más que una huida hacia adelante para buscar una manera de paliar su "difícil" situación. El sector está tocado y lo que hace falta es que sean ingeniosos a la hora de ofrecer su producto (las viviendas) en lugar de apelar a una situación de pánico colectivo que lo único que pretende (y si no, el tiempo lo dirá) es tocar la fibra (o, directamente, los huevecillos) de la administración para acabar solicitando algún tipo de ayuda o favores para ir cerrando sus empresas sin que sus bolsillos se resientan.

Era de prever. Se ha estado alimentando a la bestia con la excusa de generar empleo y presunta riqueza, permitiendo que se jugara con lo que este señor llama cínicamente "un bien fundamental y un derecho constitucional" para, al final, seguir diciendo que España va bien. Y lo más cachondo de todo es cuando dice que quieren hacer "lo que la sociedad les demanda", ¡pisos pequeños! ¿se puede tener más caradura y poca vegüenza?

Actualización 25-10-2007: No han pasado ni 24 horas desde que leí la noticia y ahora veo que, en realidad, ya tenían el cesto lleno de nueces solo que nos estaban preparando al resto para recibir la noticia.
En Cinco Días leo lo que han estado manejando en los despachos antes de lanzarse a predicar el apocalipsis. Está bajo este titular: "El PSOE mejorará los incentivos fiscales a las inmobiliarias", concretamente en el apartado "El PSOE incluirá los REIT en su programa".
Es muy curioso, no obstante, que todas esas medidas y ese resonar de los tambores no se hubiera producido mientras la burbuja se iba hinchando. Y, ¡oh! ahora que les va a reventar en la cara se preocupan por el sector. Por el posible paro, por los inmigrantes y la posible agitación social que "nadie" ha provocado.
Para mear y no echar gota, vamos.

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jueves, agosto 16, 2007

¡Qué bonitas son las pompas de jabón!

Recuerdo con nostalgia esos veranos en mi infancia con mi hermano cuando, enfundado en una camiseta de Munich 76 y dentro de mis calzoncillos con sus dos costuritas en el frente, mi madre nos ponía el mistol en un poco de agua y nos lo suministraba, junto a un par de pajitas, para que dejaramos el espacio libre y pudiera proceder con la limpieza diaria.


Qué tiempos... y, ¡qué bonitas las pompas de jabón!

Se producía una ilusión infinita mientras las veías crecer y dejarse acariciar por mil colores para, al rato, acabar explotando salpicandonos de ese olor característico del famoso lavavajillas. Algunas, las más afortunadas, se dejaban llevar por el viento para para otear desde otra perspectiva las calles desiertas bajo el calor de agosto.

Pero siempre explotaban. Antes o después lo acababan haciendo. Así es la dualidad de la burbuja, te lleva a la mejor de las emociones con la misma velocidad con la que te hunde en la tristeza. Y, a por otra.

Pasados los años volví a ver algunas de muy bonitas, también. Esas duraron más tiempo, meses e incluso años, pero también acabaron por reventar. En el 2000, más o menos, reventaron todas. Hoy leo en El País una noticia que habla de otra burbuja que también se hizo muy grande a pesar de que parecía que a la edad adulta era más difícil dejarse encandilar por tan bello espectáculo visual.

Parece que no. No hemos aprendido demasiado. Seguimos llenando los vasos de agua y mistol y alguien se encarga de seguir proporcionando pajitas para que sigan soplando.

En El País, "Second Life está desierto".

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viernes, mayo 25, 2007

Crear marca cuidando el contenido

De todos los sentidos que participan en la navegación por Internet, sin ningún lugar a dudas el más importante y el que más estímulos produce en el cerebro es la vista. Evidente.

La imágen es fundamental, aún más si cabe, por Internet donde no sólo los colores sino también el mensaje requiere de un mimo especial.

<inciso>Alguien querrá hacerme descubrir que la publicación en papel ya era así hace unos cuantos años y es cierto. Sin embargo el papel ya ha pasado por un proceso de maduración suficiente como para que se tengan en cuenta algunos mínimos aplicables en la calidad de su producción, por un lado, y por otro sólo en Internet tienes la capacidad de verificar si lo que te están contando es cierto haciendo uso de un buscador, un diccionario, un foro, una comunidad de usuarios específica... y todo eso en cuestión de segundos, en el mismo día y a la misma vez en que te surge la duda, por eso Internet requiere de una especial atención con sus contenidos.</inciso>

En cualquier caso, este “post” no pretende ser un profundo análisis del tratamiento que se le da al contenido web para reforzar una marca. Simplemente quería hacer una mención a un pequeño detalle que me ha llamado la atención en una web (que no por pequeño deja de demostrar la importancia de la necesidad de ser cuidadosos a la hora de desarrollar nuestra marca por Internet).

El fin de semana pasado compré una de las maravillosas máquinas de café de Nestlé que comercializan bajo la marca Nespresso. Todo un concepto y un estilo de vida para conseguir lo que siempre soñamos los cafeteros: un café “como el del bar” pero en casa.

Toda la imagen del producto está muy bien lograda e invita a desearlo, más allá del hecho de saborear un buen café. Las máquinas te visten -literalmente- la cocina, las cápsulas ofrecen una comodidad extraordinaria, las tiendas (exclusivas) te otorgan una categoría cuasi aristocrática con ese aspecto de joyería de alto standing. Todo está pensado para que te sientas especial degustando y disfrutando de ese café. Incluso hay una comunidad o club también exclusivo para sus usuarios donde encuentras ofertas, asistencia técnica y consejos de cafeteros, cafeteros.

Desde el punto de vista del usuario te ofrece unas sensaciones de pertenencia a una clase elitista magnificamente logradas. Incluso ayuda a que tu conciencia de consumista empedernido se sienta feliz por estar aportando ese grano de arena al desarrollo social de las comunidades pobres (tan asociadas a los países productores de café) gracias a su programa “Nespresso AAA Sustainable Quality Program”. Ése, particularmente, me parece un punto de alto valor a su favor, desde mi punto de vista.

Todo cuidado hasta el más mínimo detalle... ¿todo?. ¡No!. Parece que a la web no le han dedicado tanto tiempo. A parte del grave error de desarrollar prácticamente toda la web en Flash, si tratas de buscar una tienda en Barcelona te puedes encontrar con un mapa de localización rodeado de... ¿¡ataudes!?



Curioso. Tan buen rollo que da comprar la máquina para después darte “yu-yu” con la ubicación de sus tiendas. ¿Será una nueva estrategia para promover la compra online reduciendo los visitantes “offline”?. Se puede ver en su propia web, siguiendo este enlace.

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miércoles, mayo 09, 2007

La derecha que nadie quiere. La izquierda que nadie necesita.

Hojeando la web de El País... er... bueno, quiero decir, ojeando la web de El País veo una de esas noticias que tanto gusta mostrar y que tan mal rollo dejan. Dice: "Tercera noche de altercados en Francia en protesta por la elección de Sarkozy". El artículo se puede leer siguiendo el enlace a El País.

Pues eso, la derecha que nadie quiere y la izquierda que nadie necesita. Y así estamos en Europa, profundamente despistados y confundidos entre lo que nos gustaría, lo que ansiamos y lo que en realidad es necesario.

Por otro lado, una iniciativa muy interesante la de este periódico: una sección, que bajo el título "Yo periodista", sabe sacar provecho del dos-punto-cero para hacer partícipes a los usuarios de su web. Como profesional del medio, me gusta el uso que están haciendo, cada vez mejor, de Internet.

Y muy hábiles, además, apuntando directamente a la llaga: "¿Quieres influir en las elecciones?". Sólo faltaría añadir, "¿recuerdas el 14-M?, ¿recuerdas el efecto 'pásalo'?". Las cosas de la izquierda.

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miércoles, abril 18, 2007

Silbando al trabajar - Cómo gestionar las críticas destructivas

En el mundo profesional siempre dependes de alguien. Aunque seas tu propio jefe (pues un cliente te acaba mandando) o si eres un cuenta ajena, siempre hay alguien que te puede chorrear.

No es agradable llevarse un moco. Evidentemente a nadie le gusta que le digan que lo que hace -dando por supuesto que lo hace de la mejor manera y con buena fe- sea criticado negativamente, mal interpretado o, peor aún, juzgado.

Pero llega un momento en la vida profesional de uno, especialmente cuando toda la experiencia que has acumulado bien puede convertirse en enseñanzas para otros, en que ya tienes la capacidad y conocimiento necesario para diferenciar cuales, de esos mocos, son justos y cuales son injustos. Con los últimos poco se puede hacer, más que olvidarlos, puesto que no te van a reportar absolutamente nada más que una úlcera, insomnio o dolor de cabeza así que pueden, y deben, ir directamente al saco del olvido. Las únicas cosas que realmente necesitas gestionar de algún modo son los chorreos justos. Los que bien encajados pueden beneficiarte de algún modo y, normalmente, será en una mejora profesional: una mejor respuesta para un escenario similar en el futuro.

La única pega de estos es que para quién los profiere habrás hecho una cagada y producirá que su visión de ti se menosprecie. (Alguien podrá decir que no tiene porque ser así, que puede ser una crítica cariñosa con el afán de ayudarte a mejorar. Pero no. Yo estoy hablando de los chorreos, los mocos, las críticas en forma de puya. Los otros, evidentemente, ya llevan implícita una carga de mejora asociada).

Pues nada, bienaventurados los aludidos porque de ellos será el reino del mejor y más feliz trabajador.

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