El show debe continuar
Esta mañana he estado en el Institut Català d'Oncologia en la zona de hospital de día donde los pacientes entran, les aplican su medicación y se vuelven a casa a seguir con su vida normal (hasta donde la enfermedad lo permita, claro). Ha sido la primera vez aunque, por desgracia, habrá algunas más.
Me ha impactado.
La sala tiene una serie de sillones-camilla, donde los pacientes reciben sus dosis, una televisión, para mantener la mente alejada de pensamientos oscuros, y unas cuantas sillas para los acompañantes. Y en una de esas estaba yo.
La escena: un hombre de mediana edad (cuarenta y algunos), con tres bolsas de medicación intravenosa enchufadas a su brazo por donde entran despacito esos tantos minutos u horas más de vida. A su lado, en el suelo, un portafolio que, contrariamente a lo que muchos creen, no es un listado de clientes sino una cartera de mano, y con el brazo contrario al lugar que ocupa la cartera hace uso de su teléfono móvil, manteniendo una conversación que parece ser de trabajo.
La historia: por un brazo le entran suspiros de vida, gota a gota; desde el móvil que sostiene ese mismo brazo intenta seguir manteniéndola al nivel de disfrute habitual, y a sus pies lo que debía contener algunas razones por las que seguir adelante con el espectáculo.
El espectáculo debe continuar... a pesar de todo y como, valientemente, supo decir Freddy Mercury en su canción.
La vida te da tantas muestras para que desees ser feliz... sólo hay que saber interpretar las señales.

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